Rosina Pineyro

La obra de José Bastidas nos cautiva en un primer momento con sus figuras y formas representando un mundo visible, social, profundamente ecuatoriano en el que la intensidad del color nos proyecta a otro mundo, existencial, íntimo y universal.

A través de esta dimensión interior, el artista de refleja así mismo y al ser humano enfrentando su condición. Es la habilidad de conjugar estas dos dimensiones en su obra pictórica, lo que destaca al artista.

Ginebra- Suiza

Université Panthéon Sorbonne (Paris I) / IAE Paris

Doctor of Philosophy (Ph.D.), Social Sciences

Víctor Manuel Guzmán Villena

Tiempos Invisibles Materializados en Luz y Color

Pintor de formación académica. Su obra pictórica denota el dominio técnico de aspectos como la figura, color, luz, espacios, perspectivas, profundidades. Maneja con habilidad la pincelada directa, espontánea y amplia. Todos estos elementos que nacen de un gran artista, como lo es José Abraham Bastidas, le da a sus obras solemnidad, poder de trascendencia, ya que supera la apariencia de las cosas y encuentra la esencia en lo plasmado, que le da un carácter universal, permanente, ya que cada pintura suya nos hace sentir lo eterno del arte, como una poesía de color a la vida de un artista en plena evolución, interesado en dar pureza a la luz y a la forma, con la perfecta armonía en el ritmo, el equilibrio y lo perfecto.

José Bastidas un pintor, un pintor en la definición mágica que cobija el vocablo. Su espíritu es espíritu de pintor. Su conciencia es conciencia del pintor. Esa es su vida, por eso siempre se ha mantenido en constante comunión con el arte de la pintura. Con él creció, de él bebió y con él ha ganado su ser humano. Desde que comenzó sus estudios pictóricos en el Colegio de Artes Daniel Reyes de San Antonio de Ibarra, sitio dedicado enteramente hacer arte en sus diferentes manifestaciones, el Maestro José Bastidas ha ido encuadernando un diccionario de líneas y de colores, de imágenes y ensoñaciones. Su pintura es translúcida, íntima, callada, sin estridencia, invitando al silencio y la reflexión. Su obra es un remanso humanista y sus telas cantan, lloran y duermen. Es un intérprete del ser humano, de sus sueños, vivencias, transformaciones, es decir de la magia que envuelve el misterio de la vida.

Mirando su obra podemos descifrar el Ying y el Yang milenario, que nos permite entrever obras cargadas de magia con entornos de un mundo onírico que ofrece al espectador una perspectiva metafísica de su construcción pictórica de erotismo de color y contenido. Sus telas tienen el carácter de la eternidad, exclusiva de los creadores de la pincelada, vibrante y segura, directa y espontánea, recia y vigorosa.

Nace en Ibarra-Ecuador, en un eclipse del 26 de febrero de 1956 [Piscis]. Su vida se desarrolla incorporando todos estos conocimientos absorbidos por medio del estudio catedrático, la búsqueda del auto-conocimiento, las enseñanzas masónicas, y lo aprendido en la escuela de la vida. Toda esta comunión de ideas y sus experiencias lo hacen estar siempre en pos del entendimiento, del practicar la no violencia, de encontrar la paz del alma con armonía, meditación, serenidad, bondad, tolerancia, respeto en el libre albedrío y proyectándose la liberación de la ilusión del yo en la práctica del vacio mental.

Marcelo Valdospinos Rubio

El Maestro José Bastidas en Ibarra

En estas salas de arte exponen destacados artistas imbabureños y latinoamericanos. Ahora le tocó el turno al maestro José Bastidas. Además de todos sus méritos, José es buena persona. Esta frase, común, simple, condensa valores, que a la hora actual han mutado en ambiciones, intereses y falsedades. Para ser buena persona se requiere ser sencillo, generoso, amable, leal, veraz. Todo esto, y mucho más, es José Bastidas. Quien nace en Otavalo, 1960, en un hogar pobre, en el barrio El Empedrado, balcón de la ciudad. Su infancia estuvo subyugada al trabajo. Herrero, carpintero, limpiabotas. Pero esa infancia sangrante en nada le afecta para encarar la vida con fe y alegría. Ética de la pobreza que no humedece de lágrimas sus ojos, ni le avergüenza, más bien le llena el corazón de osadía y sueños, para reorientar el destino.

Escuchemos la voz franca, transparente, pero sentida de José Bastidas:

‘Mi adolescencia fue muy dura y complicada, mi madre se llamaba María Elena Narváez, fallecida hace tres años. Mi padre, al cual nunca conocí, llevaba por nombre José Abraham Bastidas. Crecí en el barrio El Empedrado, nuestro hogar era sumamente pobre. Desde los cinco años tuve que trabajar en diferentes actividades: de herrero, de carpintero, en fin de lo que sea, para poder subsistir y poder ayudar a mi madre, ella lavaba la ropa para poder darnos de comer, éramos cuatro hermanos, con relación de hermandad muy humilde, ante estas circunstancias a mi madre le era imposible cubrir las necesidades.

Luego viendo la situación y no poder tener para educarme tuve que trabajar como limpiabotas, con un cajón de zapatos, que me prestó don Jorge Jácome, propietario de la peluquería Americana, muy conocida en Otavalo, tenía mucha clientela. Las mejores familias de Otavalo pasaron durante muchos años con sus zapatos bien lustrados. Con lo que trabajaba ya pude ingresar a la escuela Diez de Agosto, a lo cual fui un alumno muy destacado. De lunes a viernes iba a la escuela descalzo y con los pantalones remendados, pero eso sí mi aseado. Mis maestros de los que fueron pueden dar testimonio: doña Zemia Flores, el profesor Salitas, Montalvo y el que me guió al arte Bolívar Cerón hasta segundo curso del colegio Daniel Reyes seguía limpiando zapatos, luego con los trabajos que hacía como carteles para los estudiantes ya tenía para seguir adelante.

Por ser muy pobres, casi no tenía amigos, nos veían con indiferencia, pero un día me pregunté y me dije que algún día voy a ser alguien para sobresalir en todo. Con los consejos de mi madre salí adelante.

Fui deportista en mi juventud a pesar de la talla pequeña que me caracteriza jugué en el Copacabana, San Sebastián, Corporación 13 y también en la selección de Otavalo alternando con Carlos Trujillo’.

Metáforas pictóricas

José Bastidas es exquisito en el dibujo. Crea su cromática geométrica, que le permite encerrar rostros, símbolos y sucesos, en un laberinto de espejos, que reflejan sueños, rebeldías y traumas.

Maestro del color, su misión pintar el drama humano y el amor a la naturaleza. Visión mestiza del arte. Por ello –a veces– sus rostros de tez blanca identifican la belleza indígena. Metáforas que nacen de realidades, sincretismos y telurismos. Su altruismo es toda una hoja de vida. Sus cuadros han servido, para salvar vidas, estimular estudios y modernizar el uso de tecnología, en barrios pobres y marginados. Rodrigo Villacís Molina ratifica ‘con su humildad a toda prueba, pero en el mejor sentido de la palabra, trabaja sin descanso, en las formas y colores, en su taller de Carapungo, y está dispuesto a extender la mano a quien lo necesite’.

A hombres de este temple humanístico, Juan XXIII, les deja una reflexión ‘nos gustaría quedarnos un rato en las mesas de los pobres, en las fábricas, en los lugares de estudios y de la ciencia, cerca de la cama de los enfermos y de los ancianos, en todas partes donde los hombres oran y sufren, trabajan por ellos mismos y por los demás’.

Sobre su obra, el gran crítico Marco Antonio Rodríguez, dice ‘Alegría, vivacidad, humor –corrosivo a veces–, destreza en el manejo de los secretos de la plástica, son los valores esenciales de José Bastidas’. Y la curadora de arte, Inesita Flores, complementa ‘Desde muy temprano aprendió a expresarse pictóricamente, con gran libertad en el manejo de los trazos y la adecuada aplicación del color, al margen de toda rigidez académica’.

Aquí están los cuadros, los excelentes cuadros del maestro Bastidas, que recorren el mundo con orgullo. El Núcleo ha querido solemnizar las fiestas de Ibarra con la exposición Armonía de las Parábolas de este gran pintor imbabureño. Bienvenidos

Uno de los notables otavaleños ligado desde su juventud a la cultura y docencia es Marcelo Valdospinos Rubio, quien hasta ahora lidera instituciones con este enfoque.
Él, junto a otros personajes, hizo posible una de sus mayores pasiones que sirve de base para fortalecer la identidad. Su apego a la enseñanza y literatura lo llevó a ser parte de la Casa de la Cultura Ecuatoriana

Inés Flores

La pintura de José Bastidas

La figuración, con ribetes fiestas, de José Bastidas (Otavalo 1960) es un instrumento que le sirve al artista para abordar problemas de carácter social propios del medio, a partir de su propia concepción de la vida y mediante un lenguaje plástico personal. En sus obras de concepción ecológica crea, de algún modo a la manera de Wilfrido Lam, un universo de símbolos: pájaros, peces, mariposas, figuras biomorficas y vegetales, monstruos híbridos, etc., que diríase intentan una aproximación a los orígenes de las especies. Tienen un gran contenido de vida, una fuerza arrebatadora que los sitúa más allá de un común orden naturalista. La función constructiva de cada obra y la eficacia icónica de los personajes, extraídos del contexto cotidiano, asumen connotaciones que permiten ilimitadas combinaciones y por tanto diversas lecturas: humor, ironía, burla, rebeldía. Y en el fondo, quizás una acida crítica social que apunta contra las veleidades de unos grupos humanos sin identidad y sin destino. En el fondo hay una severa crítica contra la incapacidad de esos grupos, de asumir su circunstancia para superar, a partir de ese punto, una realidad deprimente. Sensible con el hombre del pueblo, el pintor hace sus personajes -trabajadores, músicos populares, señoritas del común, etc.- el objeto básico de su temática. Y trata cada uno de sus asuntos de modo espontáneo y directo, sin refinamientos ni preocupaciones esteticistas, con un dibujo fuerte, de rasgos estilizados y una paleta de colores intensos. Las veladuras en la obra de Bastidas contribuyen a matizar, los efectos cromáticos, en el contexto de una composición equilibrada y firme.

Este pintor no está interesado en hacer una obra preciosista, ni decorativa, ni comercial; quiere registrar lo que ve a su alrededor, sin amargura pero sin concesiones y con una dosis apreciable de crítica social. A lo largo de su trayectoria ha desarrollado un estilo, una manera muy propia, que le da carácter a su pintura, y que al conjugarse con su actitud sincera frente a la realidad, le ubica entre las figuras más destacadas de las más recientes promociones de la plástica nacional.

Historiadora Ibarreña, curadora de  arte, promotora y consejera, nominada al premio nacional Eugenio Espejo.

Vive rodeada de cuadros y libros, pero volviendo a la historia de su infancia, señaló que estaba harta de la Biblia, hasta que consiguió que su abuelo lea sobre los profetas, algo que sí le gustaba. “Desarrollé una memoria que causaba asombro en la escuela de las monjitas”, indicó Inés Flores, refiriéndose a la U. Educativa Bethlemitas.

Rodrigo Villacís Molina

El Mundo de José Bastidas

El mundo pictórico de José Bastidas es un mundo cerrado, donde habitan los seres de su propio imaginario. Esos personajes revelan los sueños y pesadillas de un artista que parece haber creado su propio tiempo, de espaldas a la realidad que le rodea. Y en cierto modo manifiestan también un concepto estético sui géneris, alejado de la belleza tradicional. Se pensaría que Bastidas trata de ironizar cuando pinta, a su manera, por ejemplo reinas de belleza, señoras de sociedad y otras damiselas; pero quizás lo que hace no es sino trasladar al soporte las figuras que produce su fantasía, para crear escenas que el espectador puede tomar como la caricatura de ciertos ambientes.

Influida de alguna manera por Luigi Stornaiolo, la obra de Bastidas respira muchas veces una atmósfera saturnal, que nos remite a lo báquico o a lo mágico. Evidentemente al pintor le atrae lo extraño, inclusive lo que no se puede nombrar. De ahí procede ese aire sulfuroso que se respira en algunos de sus cuadros. Pero otras veces es la parodia de lo frívolo, lúdico o erótico lo que hallamos en sus lienzos y papeles. En todo caso, lo que pinta Bastidas está, curiosamente, a contrapelo de su perfil humano, de hombre tranquilo y en paz consigo mismo. Es su otro yo.

¿De dónde le viene esa necesidad de hacer una pintura que puede resultar agresiva, por el tratamiento intencionadamente grotesco del tema, en términos del dibujo y la distorsión de las formas, del color, de la fuerza de las pinceladas?. Es quizás la manera que adopta una protesta íntima, secreta, disfrazándose de burla y sarcasmo.

Lo evidente es que en José Bastidas hay un convencido del arte, un pintor que, al margen de cualquier tendencia al uso, dice su verdad -una verdad que puede resultar desconcertante-, solo por el gozo de decirla, y a fuerza de honesto consigo mismo, le pone a su obra un sello personal e indeleble. Lo cual le da derecho a un lugar de interés entre los pintores ecuatorianos con los que se ha inaugurado el siglo XXI.

Rodrigo Villacís Molina

Crítico de arte y literatura, periodista y catedrático universitario. Durante varios años se desempeñó como redactor, jefe de redacción, columnista y editorialista de los diarios El Tiempo y El Comercio de Quito, en donde permanentemente animó las secciones culturales; también colaboró con revistas como Vistazo de Guayaquil, y Diners de la capital.

Felipe Medina Espada

 

La idoneidadde este artista plástico si bien corresponde por distinciones y galardones desdelo lejanos años setenta hasta la fecha, las muestras en las sales y países en los diversos continentes en donde expuso sus obras a invitación de instituciones y organismos públicos y privados manifiestan de por sí la calidad y virtuosidad  de sus trabajos artísticos.

En la breve conversación que tuve la satisfacción de tener con este ecuatoriano de estatura baja, de carácter sencillo, y harto amable como lo son estos singulares hijos de la Madre Naturaleza, me expresaba que las matemáticas que incorpora a sus trabajos encierran generalmente manifestaciones y preocupaciones por los que atraviesa su psis, su sociedad, o reflexiones sobre temas de carácter mundial como los que hacen al resguardo del medio ambiente y la ecología, a los avatares propios de cada ser humano.

 

José Bastidas, multifacético en los mensajes de su arte de colorido abundante, tal parece que la gama de colores y contrastes de los hechos y sucesos y mensajes de la  cotidianidad ciudadana de este mundo globalizado intentan manifestar y transmitir auras y magnetismos esotéricos captados en los  mundos de la metafísica cuan si fuera dotado de poder de la clarividencia del que se precian los monjes budistas del Tíbet.

Iván Oñate

“Es rubio, de mediana estatura, mirada apacible”.  Así, con esta fiel descripción, se abre la página oficial del pintor otavaleño José Bastidas. Pero yo añadiría algo más sobre su persona: en José todavía se conserva la calidez humana, más humana todavía cuando nos adentramos en su arte. Fuerte, brioso, expresivo: así es el viaje ontológico que nos propone José Bastidas, hasta dar con los orígenes de nuestro Ser. 

Poeta, narrador y catedrático universitario ecuatoriano. Realizó sus estudios universitarios en QuitoArgentina y España donde se doctoró en Comunicación en la Universidad Autónoma de Barcelona.[cita requerida] Fue profesor de semiótica y literatura hispanoamericana en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central del Ecuador

Cecil Benbacher

Los colores de las pinturas de José Bastidas nos sumergen y dejan filtrar sus orígenes latinoamericanos. Abordan, asimismo, nuestro cotidiano con un toque de frescura. Su propuesta tiene un aire de renovación, con celajes de melancolía; sin duda sus pinturas son universales y nos cuestionan constantemente.

 

Con 25 años de exposición sobre sus hombros, y con renombrados premios u lauros, José Bastidas sigue siendo el mismo, humilde sonriente y generoso, no busca sino una cosa; “tocar nuestro corazón”.

Organización Mundial de la Propiedad Intelectual-OMPI, Ginebra – Suiza

Hugo Cobarrubias

José Bastidas, un Pintor Latinoamericano

El maestro José Bastidas ha depurado su mirada hasta convertirla en un faro que hace visible el alma en medio de la oscuridad de nuestro tiempo. Algo tiene de expresionista en su pintura no solo porque las figuras aparecen como iconos protagónicos en la exacerbación de su mundo místico inexistente recobren las obras su cualidad plástica para traducir sus emociones que el universo de la creatividad lo dio.

La prueba de ello es la conquista de nuestro intelecto latinoamericano del pintor ecuatoriano que con esfuerzo y trabajo ha conquistado México ocupando espacios importantes como en galerías y museos, lo demostró en varias ocasiones, de un potencial creativo con sus ráfagas de color y empastes bien concebidos a los temas para adentrarnos en esos mundos mágicos que su obra encierra.

Curador de arte contemporáneo, México 16 de Julio de 2002

JOSÉ BASTIDAS RECIBE CONDECORACIÓN «OSWALDO GUAYASAMÍN»

Las condecoraciones son distinciones otorgadas a las personas o instituciones, que son entregadas por sus méritos o el valor de sus servicios a la comunidad local, nacional o internacional, que una condecoración venga de la capital de los ecuatorianos para José Bastidas, un artista otavaleño, se debe a “su prestigio, debidamente ganado, en sus permanentes muestras y viajes por el mundo –Chile, Argentina, Estados Unidos, Malasia, Egipto, Turquía, Costa Rica, Colombia, México. Brasil, Bolivia, España y en nuestra patria, honran a la ciudad».

En verdad honra que la condecoración Oswaldo Guayasamín que el Distrito Metropolitano de San Francisco de Quito otorga cada año en este 2021 sea para José Bastidas, el emblemático artista , el artista que ayuda con su trabajo a los que no tienen, el otavaleño que se destaca no solo por su creatividad, sino por su actitud solidaria y altruista con los más necesitados, el que es profesor de colegio en la mañana; de universidad, en la tarde; y solo cuando llega la noche materializa sus anhelos en sus pinturas, el que, con sus pinceles, lápices e instrumentos de artista utópico, abre caminos para su generación y construye puentes para la solidaridad.  Si, José Bastidas es el homenajeado y se lo otorga por su fuerte sentido de pertenencia con las comunidades de Otavalo, Imbabura y el mundo, procurando que su arte fuera en beneficio de ellas mismas, esta parte es la más conocida, junto con la del pintor mágico de utopías, porque su obra se adentra en el universo imaginario de las comunidades, evitando folclorismo y el antagonismo con la cultura universal.

Esta Condecoración es el homenaje a sus 35 años de docencia, y a sus sobrados méritos artísticos y humanitarios que lo viene cumpliendo sin contradicción entre el ejercicio estético exigente y sofisticado, y el ejercicio cultural de alta calidad que predica, “mis obras son, las pequeñas expresiones de mi vida que son mi componente indispensable para abrir un diálogo y camino proactivo con la cultura empática de mi gente”.

José Bastidas recibe Condecoración “Oswaldo Guayasamín». (2021, 29 noviembre). OmceMedios. https://omcemedios.com/jose-bastidas-recibe-condecoracion-oswaldo-guayasamin/